La portería de Liga Deportiva Alajuelense y de la Selección Nacional estuvo segura cuando la responsabilidad cayó en sus manos. Marcó sin duda alguna una época en la portería liguista por más de 11 años como titular indiscutible.

Llegó al primer equipo de L.D.A. en 1978 y para la temporada de 1979 militó con la Asociación Deportiva Ramomense, donde tuvo una gran actuación que le abrió las puertas del primer equipo liguista para la temporada de 1980.

Se fue consolidando para así convertirse en el titular indiscutible de los alajuelenses y modelo a seguir para las siguientes generaciones de porteros rojinegros. En el mano a mano salía con fuerza, coraje que simbolizaba ese amor a los colores del equipo y bajo el marco siempre fue garantía para la zaga eriza.

En 1982 impuso una marca aún vigente para los porteros rojinegros, ya que pasó 844 minutos sin recibir un gol en el Campeonato Nacional, marca que lo ubicó en el puesto 80 de la clasificación mundial de los porteros con más minutos sin recibir un gol, que elabora el Instituto de Historia y Estadísticas del Fútbol (IFFHS). En nuestro país ocupa la segunda casilla detrás del exportero de Herediano José Francisco Fonseca, quien estableció en 1967 la marca de 972 minutos sin recibir un gol.

Recordemos el partido contra el River Plate, el 25 de julio de 1987, por la Copa Interamericana, donde las crónicas aseguraban que lo mejor de la Liga fue su guardameta Alejandro González. Esa mañana fue grandiosa para él. “Alejandro Magno” tuvo cuatro intervenciones espectaculares, dignas del mejor arquero del mundo” indica el libro de Memorias de L.D.A., escrito por Armando Morux en 1995.

Para quienes estuvieron ese día en el estadio y los que lo observaron por televisión, recordarán en ese encuentro al arquero liguista, con su uniforme rojo, apagando el grito de gol de los argentinos.

Con L.D.A. se proclamó campeón nacional en los años de 1980, 1983 y 1984, siendo también seleccionado nacional para participar en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1984 , y los partidos eliminatorios.

Fue convocado como tercer portero para el Campeonato Mundial de Italia 1990, pero en la concentración y luego de varios días de entrenamiento tomó la decisión de renunciar a integrar el equipo patrio.

Puso fin a su brillante carrera deportiva al término de la temporada de 1990-1991 vistiendo los colores de la camiseta alajuelense.