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Jun 09, 2018Noticias

Cristian Oviedo, DT del Once de Abril: “Esto es un premio de mi esfuerzo y dedicación a La Liga” (VIDEO)

DANIEL SANABRIA GONZÁLEZ

La dedicación y entrega de Cristian Oviedo a La Liga trajo recompensa, el ex jugador fue elegido para llevar la dirección técnica del Once de Abril, nuestro equipo en la Liga de Ascenso.

Oviedo tiene más de cuatro años de ser director técnico en Liga Menor, y también como asistente en el Primer Equipo, inclusive, hace una semana salió campeón con el Alto Rendimiento.

A partir del Torneo de Apertura 2018, el ídolo rojinegro tendrá una nueva responsabilidad en el cuadro de Segunda División; que servirá para fortalecer el proceso de formación de nuestras ligas menores

Presentación oficial del Once de Abril

“Agradezco a la Junta Directiva por esta oportunidad, tengo cuatro años de estar en Liga Menor, estoy muy contento por la oportunidad que me están dando, un equipo de Liga de Ascenso, una responsabilidad más grande”, dijo.

Conozco bien a los jugadores que voy a tener, hay muy buen material, esto es un premio al esfuerzo y dedicación que le he dado a la institución”, añadió.

También considera, que su hora de tomar el papel protagónico había llegado.

“He estado mucho tiempo en cuerpos técnicos de la Primera División pero de asistente, quiero tomar protagonismo de tomar decisiones propias, siento que es lo más importante que me ha llegado en esta carrera que ha sido muy corta”, confesó el estratega del Once de Abril.

El nombre Once de Abril es muy icónico en el liguismo, acá repasamos el origen en el texto del libro de Pastor Pacheco.

Once de Abril, inicios

El fútbol en Costa Rica toma mayor fuerza entre 1894 y 1896, cuando los hijos de los cafetaleros que estudian en Inglaterra, así como los empresarios ingleses que tienen a cargo la instalación del tranvía en la capital, introducen su práctica en los campos de La Sabana, en San José. Ese es el brote que después se difunde por todo el país. Pronto el balón rueda por las plazas de Heredia, Cartago y Alajuela.

Son los albores del siglo XX en una de las ciudades que más desarrollo ha tenido en los últimos años. La instalación del alumbrado eléctrico, el arribo del ferrocarril, la construcción de un hospital, así como de un instituto de educación secundaria, han convertido a Alajuela en una de las poblaciones más prósperas del país.

En medio de tantos cambios, hay una actividad que empieza a generar un enorme interés entre los ticos más jóvenes, un deporte típicamente británico que algunos estudiantes han traído luego de pasar algunos años en Europa. Es tan sencillo que cualquiera puede practicarlo. Hasta empleados de ascendencia inglesa de la Northern Railway Company,

que trabajan en Limón, han organizado su propio equipo. En la capital, el Club Sport Josefino y el Club Sport Costarricense juegan con cierta regularidad desde 1904.

En las plazas de Alajuela, los muchachos practican con pelotas hechizas hasta que se oculta el sol. La fiebre por el fútbol es tan grande que Samuel Montandon Jaenet (1871–1939), un deportista suizo que arriba a suelo costarricense desde 1888 para desempeñarse como profesor de cultura, higiene y gimnasia del Liceo de Costa Rica, visita Plaza Iglesias para dar unas cuantas lecciones de cómo practicar esta novedosa actividad.

Cristian Oviedo junto a uno de los trofeos que ganó el Once de Abril hace más de 100 años

El historiador Armando Mórux establece esa primera reunión el día 9 de setiembre de 1908. “Luego de pararse en la pila en actitud de orador, comenzó a explicar, con un reglamento en la mano, las primeras reglas del novel deporte, exponiendo cómo se jugaba el puesto de defensa, de portero, medios y delanteros, haciendo hincapié que este deporte se jugaba once contra once”.Agrega el estudioso que se dieron cita unos 80 muchachos de diferentes edades. “Así fue la primera práctica de ese juego en Plaza Iglesias, todos contra todos, con la natural gritería, empujones, zancadillas, revolcadas y otras faltas, como dicen ahora los árbitros”.

Poco después, Roberto Figueredo Lora, un destacado deportista que había nacido en Santiago de Cuba, comienza a enseñar este deporte. Atleta de grandes cualidades, pronto se convierte en el principal promotor del deporte. Su protagonismo es fundamental en el surgimiento del primer equipo en la provincia.

En 1910 organiza y dirige como capitán al Electra, que tiene en sus filas a Ramón Rojas Corrales, Alfonso Mora Arias, Mariano y Enrique Rodríguez Arguedas, Francisco y Porfirio Oduber Soto, Manuel Ángel Herrera Arias, Guelfo Molinari Campi, Ulises y Ricardo Acosta García, José Luis Soto Quesada, Francisco Palma González, Roberto Rodríguez

Solórzano, Ricardo Fernández Ugalde, José María Padilla Soto, Antonio Castro Segura y Gonzalo Sánchez Bonilla.

El primer partido formal que se disputa en Alajuela tiene lugar en la Plaza del Llano el 8 de diciembre de 1910 entre el Electra y el Oriente, un cuadro procedente de San José. El partido es tan intenso que el portero alajuelense Alfonso Mora sufre la fractura de una de sus piernas.

No obstante, los locales salen victoriosos, obteniendo un juego de medallas de parte del dedicado, el señor Presidente de la República, don Ricardo Jiménez Oreamuno. Durante algún tiempo surgen equipos cuya vida no se prolonga más que unos cuantos encuentros, lo que impide el nacimiento de rivalidades. Para 1912 aparece el equipo llamado Juan Rafael Mora y dos años después, el Once de Abril, en recuerdo de la batalla de Rivas.

Este equipo se consolida rápidamente y con jugadores como Víctor y Heriberto Chavarría Solano,Manuel Ángel Ortiz Oreamuno, Abel Gutiérrez Gutiérrez,Víctor Ocampo Zamora, Héctor González Quesada, Francisco Rímola Di Biasso, Jorge Luis Solera Oreamuno, Claudio Alfaro Sibaja, Virgilio Chaverri Ugalde, Humberto Mórux Davis, Luis Castaing Castro, Rogelio Fernández Ocampo, Bartolo Rosabal Segura, Ricardo Meoño Masís, Francisco Luna Chaves, Homer Martínez Johnson, Alberto Porras Benavides, Tito Livio Solera Castro y Alberto Hütt Chaverri meten en aprietos al Electra.

El Once de abril se consolida como uno de los cuadros más estables y fuertes del incipiente balompié nacional. Los retos son constantes y trascienden más allá de la provincia, como sucede en abril de 1919 cuando visita la Vieja Metrópoli para medirse al Cartaginés.

Los alajuelenses, que alinean con Manuel Ángel Ortiz; Heriberto Chavarría y Abel Gutiérrez; Víctor Ocampo, Alberto Hütt y Héctor González; Francisco Rímola, Víctor Chavarría, Jorge Luis Solera, Claudio Alfaro y Tito Livio Solera, se imponen 3-1 y conquistan su primer trofeo.

El partido tiene lugar en frente a la Basílica de Los Ángeles y es dedicado al escritor y educador don Luis Dobles Segreda.

La fundación

El 18 de junio de 1919, siete integrantes del Once de abril se reúnen en el Salón París, costado oeste del Parque Central, para discutir sobre la necesidad de crear un cuadro que represente a la provincia. Hay muchos equipos, pero ninguno se identifica plenamente con la comunidad.

Es el momento de hacer historia.Según Armando Mórux, el nombre de Liga Deportiva Alajuelense es idea de Tito Livio Solera y Francisco Rosich Bou. La propuesta cuenta de inmediato con el apoyo de Luis Castaing Castro, Francisco Rímola Di Biasso, Bartolo Rosabal Segura, Jorge Oreamuno Calderón y Jorge Luis Solera Oreamuno. Dado el entusiasmo que genera la noticia, muchos otros alajuelenses se agrupan para constituirse como socios fundadores.

Mientras en San José, el Club Sport La Libertad y la Sociedad Gimnástica Española ya disfrutaban de una sede y de diversas divisiones que le permiten organizar campeonatos internos en las canchas que tienen asignadas en La Sabana, los miembros de Liga Deportiva Alajuelense ni siquiera cuentan con un lugar fijo para reunirse. No hay recursos, pero en entusiasmo nadie les gana.

El primer partido del nuevo club tiene lugar el 2 de agosto de 1919 en Cartago frente al Atlético Cartaginés. Victoria por 3-1. Participan en aquella histórica fecha Luis Castaing Castro, Alberto Porras Benavídez, Jorge Luis Solera Oreamuno, Carlos Bastos, Francisco Rímola, Tito Livio Solera, Homer “Nais” Martínez, Claudio “Tuto” Alfaro, Francisco Luna, Heriberto Chavarría, Víctor Chavarría, Alberto Hütt Chaverri, Manuel Ángel Ortíz, Héctor González, Abel Gutiérrez, Víctor Ocampo, Virgilio Chaverri Ugalde y Roberto Figueredo Lara, quien funge como capitán.

Nadie juega una posición determinada; es un asunto de prioridades. Los más hábiles son volantes y delanteros, los más fuertes defienden y el menos hábil, pero también el más valiente, se pone debajo de los tres palos blancos.

El juez viste de traje entero y las discusiones por una falta o un gol se resuelven muchas veces a golpes. Son los tiempos épicos de nuestro fútbol, en que los partidos se acuerdan por correo postal y los desplazamientos son verdaderas odiseas, como explicaba don Jorge Luis Solera a Armando Mórux: “No había carreteras, sólo caminos de tierra, polvo en verano y barro en invierno.

Para ir a Grecia había que meterse dentro de los potreros, jugar el partido, tomarse un granizado de a cinco y regresar debajo del sol o de un furioso aguacero”.

Otra forma de transporte, continúa Solera, era a caballo. “En Alajuela había tres caballerizas: las de don Ramón Aguilar, don Teófilo Chavarría y Lisandro Murillo; ésta última era la más barata.

Nos cobraba tres colones por ida y vuelta a Grecia y desde luego era nuestro preferido”. La situación era tan difícil que a cada caballo le correspondían dos jinetes. Uno lo cabalgaba de Alajuela a Tacares y el otro hasta Grecia. Había que caminar mucho, pero nadie se quejaba por la ilusión de jugar.

Cuando toca jugar un encuentro amistoso en San José, se van escondidos en algún vagón del tren gracias a la complicidad de don Juan Martínez, conductor de la Northem Railway para las rutas San José, Heredia y San José. Apasionado del fútbol, hace lo que sea necesario para colaborar con los muchachos.

Es tal el pundonor de estos jugadores que algunos ni siquiera concilian el sueño cuando pierden un partido. El caso más dramático es el de Alberto Porras, quien se regresaba a pie hasta Alajuela cada vez que la Liga caía en un amistoso.

Texto: Pastor Pacheco