DIEGO CEJAS: LIDERAZGO, FORMACIÓN Y SENSIBILIDAD EN EL ARCO MANUDO

Este martes, en el Día Internacional del Portero, Diego Cejas, Preparador de Porteros del campeón nacional, pasó por la oficina de prensa manuda, para profundizar más sobre su influyente trabajo con los arqueros del plantel rojinegro. Desde su llegada en junio del 2023, el trabajo de Cejas al frente del departamento de porteros de Liga Deportiva Alajuelense ha estado marcado por una combinación clara: exigencia máxima, cercanía humana y una lectura profunda de lo que significa formar y sostener a un arquero en el alto rendimiento.

El entrenador de porteros argentino lidera el día a día de Washington Ortega, Byron Mora y Daniel Velásquez con una premisa que resume su filosofía: el acompañamiento emocional es tan importante como el trabajo técnico. Para Cejas, el rol trasciende la cancha y se instala en la gestión humana del futbolista. “El entrenador de porteros es un soporte anímico. Está para gestionar el día a día, para acompañar, empujar cuando hace falta y sostener al arquero en todo momento”, explica.

En esa línea, su método tiene una base clara: la escucha activa. “Uno debe escuchar más de lo que habla. Siempre. No podés permitirte hablar más que el arquero”, afirma. A partir de ahí, construye el vínculo y la mejora. Incluso va un paso más allá en la lectura del jugador: “También es muy importante lo que no te dice”, añade, entendiendo que el rendimiento también se interpreta en los silencios.

Esa sensibilidad le permite gestionar tanto los momentos complejos como los positivos. Porque en su visión, no solo la derrota requiere atención. “A veces el triunfo mal canalizado también perjudica”, señala, dejando claro que el equilibrio emocional es una constante en su trabajo diario.

Uno de los grandes desafíos en el arco rojinegro ha sido sostener una competencia interna sana y productiva. En ese camino, Cejas ha logrado consolidar un grupo donde prima la claridad y el sentido colectivo. “Primero hay que tener claro los objetivos individuales y los del grupo. Si no hay un día a día sano, todo se vuelve muy difícil. El puesto es uno y no es de nadie: hoy juega uno, mañana el otro, pero siempre tiene que responder el equipo”, explica.

Más allá del rendimiento inmediato, su mirada también apunta a la formación integral del arquero. “En el proceso formativo, enseñarle al arquero a relacionarse con su entrenador le va a beneficiar en su rendimiento”, asegura, reforzando una visión que trasciende lo técnico y se instala en la construcción del profesional.

El recorrido de Cejas hacia el arco comenzó de manera casual en su natal Ordóñez, un pequeño pueblo de Córdoba, Argentina. Lo que inició como una solución improvisada en un equipo escolar terminó conectando con su personalidad y definiendo su camino. “Un día no había arquero y me mandaron al arco. Me gustó y entendí que la posición tiene mucho que ver con la personalidad. Me quedé ahí y acá estoy”, recuerda. Su formación estuvo marcada por el fútbol de barrio, el “potrero”, una escuela que hoy reconoce como distinta a la realidad actual, donde los jóvenes requieren procesos más integrales.

Su carrera como futbolista se desarrolló en el ascenso del fútbol mexicano, específicamente en San Luis Potosí, una etapa que marcaría profundamente su vínculo con el juego. Tras ese recorrido, tomó una decisión que redefiniría su camino en el fútbol. “Decidí no seguir jugando, fue una decisión personal. Después encontré la otra pasión, que es la que vivo hoy”, comenta.

En Alajuelense, además, ha encontrado un entorno que potencia su trabajo. La relación con el cuerpo técnico, encabezado por Óscar Ramírez, es un factor clave en el funcionamiento del departamento. “Óscar es muy transparente, siempre habla de frente y eso facilita todo”, destaca, valorando la claridad en la toma de decisiones y la comunicación directa con los futbolistas.

Lejos de buscar protagonismo, Cejas prefiere que su trabajo se refleje en el rendimiento de sus dirigidos. Sin embargo, no deja de reconocer el vínculo especial que ha construido con la afición manuda. “Me he sentido muy valorado. Aquí la gente sabe tu nombre, reconoce tu trabajo, y eso no es normal. Lo tomo con mucho agradecimiento”, expresa.

De cara a partidos de alta exigencia, el mensaje se mantiene inalterable. “El trabajo es el mismo. Un clásico tiene una motivación especial, pero la seriedad y la intensidad deben ser iguales siempre. Esa es la forma de conseguir resultados”, concluye.

Con una visión integral del puesto, Diego Cejas ha consolidado un departamento de porteros sólido, competitivo y alineado con los valores del club. Su liderazgo, basado en la cercanía, la claridad y el trabajo constante, sigue siendo un pilar en el rendimiento del equipo rojinegro.